Aplicaciones médicas del bótox

Mucho antes de que empezara a utilizarse con fines estéticos, el bótox ya se empleaba para tratar ciertas patologías. Algunas enfermedades en las que esta toxina produce resultados beneficiosos son:

  • Tratamiento de la sudoración excesiva (hiperhidrosis) y de la excesiva formación de saliva (sialorrea): en el primero de los casos, el bótox consigue reducir la actividad de las glándulas sudoríparas en zonas tales como las axilas, los pies y las manos, basta con infiltrar la  botulina en estas zonas para que el efecto permanezca durante un espacio de tiempo de 7 a 10 meses.

  • Reducción de la incontinencia urinaria en personas parapléjicas.

  • Beneficios visibles en el caso de distonías como tortícolis espasmódica o de los tics asociados a una enfermedad rara llamada Síndrome de Tourette: también se emplea en el caso de temblores, rigidez y algias vertebrales tales como la lumbalgia cuando el paciente no responde de forma adecuada a los tratamientos tradicionales.

  • Mejoras notables del estrabismo mediante la inyección del bótox en los músculos anexos al ojo, evitando así la cirugía, sobre todo en el caso de los niños.

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